La elección del altavoz adecuado puede marcar la diferencia entre un sonido claro y eficaz, o uno que se pierde entre ruidos y ecos. Existen muchos modelos, cada uno diseñado para adaptarse a un entorno específico y a una función determinada: desde altavoces discretos de techo hasta potentes altavoces exponenciales que cubren grandes espacios.
Esta sección del glosario te ofrece una visión clara de los distintos tipos de altavoces, explicados de forma accesible para que comprendas qué características tiene cada uno, cuándo utilizarlo y qué ventajas ofrece según el espacio, la estética y el propósito del sistema.
El altavoz de techo
Es un altavoz diseñado para instalarse empotrado en techos. Su sonido se dispersa hacia abajo y cubre el espacio de forma uniforme, sin que el dispositivo se vea.
Ideal para oficinas, tiendas y espacios donde se busca discreción visual.
El altavoz exponencial
Es un altavoz con una bocina que aumenta de tamaño poco a poco (de forma “exponencial”) para amplificar el sonido. Esto permite que el sonido llegue más lejos sin perder fuerza.
Son los más adecuados a la hora de conseguir una elevada presión acústica con la mínima potencia de amplificación y, a pesar de su pobre respuesta en frecuencia, consiguen una alta inteligibilidad.
El proyector acústico
El proyector acústico es un tipo de altavoz diseñado para enfocar el sonido en una dirección concreta. Tiene forma parecida a una campana o tubo y reduce el ruido fuera de la zona deseada.
Útil en espacios con ruido ambiental, cuando se quiere dirigir el sonido a un punto específico y cuando se requira una elevada presión acústica con una buena calidad para distribución de música.
La columna acústica
Una columna acústica es un altavoz formado por varios pequeños altavoces colocados en línea vertical. Esto hace que el sonido se proyecte mejor en largas distancias y se disperse menos hacia arriba y abajo.
Se usan mucho en iglesias, estaciones o pasillos largos donde se quiere que la voz se entienda bien: al dirigir el haz acústico directamente sobre el auditorio, evitan las reflexiones y ecos que reducen la inteligibilidad.
La caja acústica
Una caja acústica es un altavoz montado en un recinto cerrado que mejora la calidad del sonido. La forma y el material de la caja afectan cómo se escucha la música o la voz.
Se utiliza mucho en salas, aulas y comercios, por su buen rendimiento sonoro. En ocasiones se mejora la calidad montados dos o más altavoces en en la misma caja.
La esfera acústica
Es un altavoz con forma de bola que distribuye el sonido en todas las direcciones por igual. Se cuelga del techo y cubre espacios grandes sin zonas muertas.
Perfecto para áreas abiertas como naves industriales, pabellones, ferias o patios cubiertos. Garantizan una cobertura acústica uniforme en grandes superficies.
¿Qué es un line-array?
Es un conjunto de altavoces dispuestos en línea vertical que trabajan de forma conjunta para proyectar el sonido de manera uniforme y controlada sobre largas distancias. Gracias a su diseño, los altavoces generan un frente de onda coherente que mejora la cobertura y reduce la pérdida de presión sonora con la distancia.
Ideal para grandes espacios como auditorios, aeropuertos, estadios o salas con techos altos, donde se necesita una distribución precisa del sonido y una inteligibilidad constante en toda la zona de audiencia.
¿Cuál es la diferencia entre un altavoz activo y uno pasivo?
Un altavoz activo lleva el amplificador incorporado: solo necesita conectarse a una fuente de audio y a la corriente para funcionar. Un altavoz pasivo, en cambio, necesita un amplificador externo para recibir la señal con suficiente potencia.
Los pasivos son más flexibles en instalaciones grandes, donde se centraliza la amplificación: son los habituales en los sistemas de megafonía y alarma por voz. Los activos son más fáciles de instalar individualmente y son muy útiles para situaciones puntuales en un aula, salón de hotel...
