En el diseño e instalación de sistemas técnicos, cada dispositivo debe cumplir con ciertas condiciones físicas, ambientales y de seguridad. Para saber si un equipo se adapta a un entorno exigente —como lluvia, impactos o atmósferas explosivas— existen clasificaciones que describen su grado de protección, resistencia o compatibilidad normativa.
Esta sección reúne las clasificaciones más habituales: códigos IP e IK, certificaciones ATEX y otras referencias que ayudan a interpretar de forma rápida las capacidades de un producto técnico frente a su entorno.
Entender los códigos es entender cómo y dónde puede funcionar un sistema con total garantía.
¿Qué es el grado IP y para qué sirve?
El grado IP (Ingress Protection) indica el nivel de protección que tiene un dispositivo frente a la entrada de polvo y agua. Se compone de dos cifras: la primera señala la protección contra sólidos (como polvo o dedos), y la segunda contra líquidos (como lluvia o chorros de agua).
Sirve para saber si un equipo puede instalarse en exteriores, zonas húmedas o ambientes industriales exigentes.
¿Qué significa el grado IK en un dispositivo?
El grado IK mide la resistencia de un equipo frente a impactos mecánicos. Cuanto mayor es el número (de IK00 a IK10), más fuerte es el golpe que puede soportar sin dañarse.
Es clave para saber si un producto es antivandálico o si puede instalarse en zonas públicas o expuestas.
¿Qué es ATEX y dónde se aplica?
ATEX es una normativa europea que regula los equipos que se usan en atmósferas explosivas, como fábricas con gases inflamables o polvo combustible. Un equipo certificado ATEX garantiza que no provocará una explosión en condiciones peligrosas.
Es obligatorio en industrias químicas, petroleras, alimentarias o farmacéuticas donde hay riesgo de explosión.
