Imagen promocional en un entorno simuladoEn un sistema de megafonía, alarma por voz o intercomunicación no todos los equipos trabajan en las mismas condiciones. Las centrales, matrices, procesadores de audio o pupitres de control suelen estar instalados en salas técnicas o espacios protegidos. Los altavoces y los intercomunicadores, en cambio, son elementos de campo: se distribuyen por las diferentes zonas de la instalación y pueden quedar expuestos directamente a la lluvia, humedad, polvo, suciedad u otros agentes ambientales.
Por eso, a la hora de escoger un equipo de campo no es suficiente con valorar sus prestaciones acústicas o funcionales. También es necesario asegurarse de que su construcción es adecuada para las condiciones reales del lugar donde tendrá que trabajar.
Uno de los primeros parámetros a tener en cuenta es el grado de protección IP.
¿Qué es el grado de protección IP?
IP son las siglas de Ingress Protection, es decir, protección de entrada. El código IP clasifica el grado de protección que proporciona la envolvente de un equipo frente a la penetración de cuerpos sólidos y de agua.
La clasificación está definida por la norma internacional IEC 60529 y, en Europa y España, por la EN 60529 / UNE-EN 60529. La norma establece un sistema común para que fabricantes, ingenieros, integradores y usuarios puedan identificar el nivel de protección de un equipo mediante un código sencillo.
Por ejemplo, el código IP66 nos proporciona dos informaciones distintas:
- IP identifica el sistema de clasificación.
- Primer dígito (6) indica la protección frente a la penetración de cuerpos sólidos.
- Segundo dígito (6) indica la protección frente al agua.
Es importante entender que el IP describe la protección proporcionada por la envolvente y que no es sinónimo de “equipo impermeable”. Cada grado corresponde a unos ensayos y condiciones específicas establecidas por la norma.
¿Cómo se acredita el grado de protección IP?
Imagen promocional en un entorno simuladoLa norma UNE-EN 60529 establece los métodos de ensayo y los criterios que permiten determinar el grado de protección proporcionado por la envolvente de un equipo. El resultado de estos ensayos permite establecer si una determinada configuración cumple, por ejemplo, los requisitos correspondientes a IP65, IP66 o IP67.
Pero el grado IP no debe entenderse únicamente como una característica aislada del dispositivo. En algunos equipos, especialmente cuando la envolvente está formada por varios elementos, el grado de protección depende de la configuración concreta y de la correcta instalación. Si un intercomunicador se monta con una caja específica que requiere un determinado sistema de sellado, su grado IP declarado corresponde al conjunto instalado según las instrucciones del fabricante. Una instalación diferente, un accesorio no especificado o un sellado incorrecto pueden modificar las prestaciones de protección de la envolvente.
Cuando un fabricante declara un grado de protección IP, debe consultarse siempre la documentación oficial del producto, especialmente el manual de instalación y la ficha técnica, para conocer las condiciones en las que se garantiza este grado. Ante una especificación como IP66, no basta con comprobar que estas siglas aparecen en una ficha comercial. Es importante verificar con qué configuración y condiciones de instalación se obtiene el grado de protección declarado.
¿Cómo se lee un código IP?
El código IP está formado habitualmente por dos cifras. IP XY, con X = protección frente a cuerpos sólidos e Y = protección frente al agua.
Cuanto mayor es cada dígito, mayor es el nivel de protección correspondiente.
Primer dígito: protección frente a cuerpos sólidos. Puede ir de 0 a 6
| Dígito | Protección |
| 0 | Sin protección |
| 1 | Protección frente a objetos sólidos de 50 mm o más |
| 2 | Protección frente a objetos sólidos de 12,5 mm o más |
| 3 | Protección frente a objetos sólidos de 2,5 mm o más |
| 4 | Protección frente a objetos sólidos de 1 mm o más |
| 5 | Protección contra el polvo; la entrada no queda necesariamente totalmente impedida, pero no debe comprometer el funcionamiento del equipo |
| 6 | Estanqueidad en el polvo |
En aplicaciones industriales, la diferencia entre 5 y 6 es especialmente importante. El polvo puede penetrar en los equipos y afectar a conectores, componentes, membranas u otros elementos internos. Un equipo IP6X, por ejemplo, proporciona el máximo grado de protección previsto frente al polvo.
Segundo dígito: protección frente al agua. Puede ir de 0 a 8 y describe diferentes niveles de exposición al agua:
| Dígito | Protección |
| 0 | Sin protección |
| 1 | Gotas de agua que caen verticalmente |
| 2 | Gotas de agua con una determinada inclinación |
| 3 | Agua pulverizada |
| 4 | Salpicaduras de agua |
| 5 | Chorros de agua |
| 6 | Chorros muy potentes de agua |
| 7 | Inmersión completa temporal |
| 8 | Inmersión completa constante según las condiciones especificadas por el fabricante |
El grado IP debe escogerse en función del agente ambiental que realmente tendrá que soportar el equipo. Por ejemplo IP23 si sólo ha de ser a prueba de lluvia, IP44 para baños o duchas, IP54 a prueba de agua y polvo, IP65 protegido del polvo y contra chorros de agua (con una manguera, por ejemplo)... hasta llegar a IP67 o IP68, para equipos sumergidos.
¿Qué grado IP necesita un altavoz o un intercomunicador?
En una plataforma petrolífera se pondrán equipos IP66 e IP67Es una pregunta importante desde el punto de vista del proyecto. No existe un grado IP universalmente adecuado para todos los altavoces o intercomunicadores. El grado necesario dependerá de las condiciones de la instalación. Un equipo instalado en una oficina, por ejemplo, no tiene las mismas exigencias que un intercomunicador situado en la entrada de una fábrica o un altavoz instalado en una plataforma marítima.
En una instalación exterior es necesario valorar, entre otros factores:
– exposición directa a la lluvia
– intensidad y dirección de los chorros de agua
– humedad ambiental
– polvo y partículas en suspensión
– suciedad
– procedimientos de limpieza
– posibilidad de inundación o inmersión temporal
– temperatura y condiciones climáticas.
No se trata de seleccionar el altavoz con más IP, sino de responder a la pregunta ¿Qué condiciones ambientales tendrá que soportar el equipo durante toda su vida útil?. A partir de esta respuesta puede determinarse el grado de protección necesario.
El grado IP no lo resuelve todo
IP es un parámetro fundamental, pero no describe todas las condiciones físicas que puede tener que soportar un equipo de campo. Un altavoz puede tener un grado IP66 y estar perfectamente protegido frente al polvo y los chorros de agua, pero esto no significa necesariamente que sea adecuado para una planta industrial donde exista riesgo de impactos mecánicos, una atmósfera potencialmente explosiva o temperaturas extremas.
Por tanto, en la elección de un altavoz no sólo debe tenerse en cuenta el grado de protección, hay otras variables que pueden ser todavía más determinantes. En estos casos es necesario considerar otras características:
- Grado IK: Determina la resistencia de la envolvente a los impactos mecánicos externos. Es especialmente relevante en intercomunicadores instalados al alcance de las personas.
- ATEX: Es imprescindible cuando el equipo debe funcionar en una zona donde puede existir una atmósfera potencialmente explosiva.
- Temperatura de funcionamiento: Determinados entornos como cámaras de congelación, instalaciones frigoríficas, hornos o procesos siderúrgicos, pueden requerir equipos capaces de trabajar fuera del rango habitual de temperatura.
- Corrosión y atmósfera marina: La presencia continua de humedad, salinidad o agentes químicos puede exigir una construcción específica aunque el equipo disponga de un grado IP elevado.
Algunas soluciones OPTIMUS
En los sistemas de megafonía y alarma por voz, los altavoces son los elementos que habitualmente quedan más expuestos a las condiciones ambientales.
Para instalaciones exteriores, OPTIMUS dispone de diferentes soluciones con elevados grados de protección, como los altavoces exponenciales con IP66 o IP67 y los proyectores acústicos IP66, para uso general en exteriores.
Como ejemplo de soluciones para aplicaciones especialmente exigentes se encuentra el altavoz exponencial AEI-12T, IP67, adecuado para ambientes marinos o de muy alta humedad. Para proyectos con condiciones ambientales extremas, OPTIMUS también dispone de soluciones especializadas del fabricante DNH, con altavoces exponenciales que pueden llegar a IP67 (incluso IP68 en el caso del altavoz subacuático AQUA30) y que están disponibles para aplicaciones con rangos de temperatura muy amplios.
Exponencial AEI12T (IP67)
Subacuático AQUA30 (IP68)En intercomunicación, el grado de protección es también un criterio fundamental para seleccionar el equipo adecuado. La serie EP de OPTIMUS, con un sistema de sellado específico, llega hasta IP66, mientras que el catálogo incluye también a otros fabricantes y gamas con diferentes niveles de protección que llega hasta soluciones IP67 para entornos especialmente adversos.
El equipo adecuado comienza por conocer el entorno
Seleccionar un altavoz o un intercomunicador no consiste únicamente en elegir la potencia, respuesta frecuencial, conectividad o funciones disponibles. Cuando el equipo es un elemento de campo, su capacidad para soportar el entorno forma parte de sus prestaciones.
El grado IP nos proporciona una primera herramienta normalizada para determinar si la envolvente de un equipo está preparada para afrontar la presencia de polvo y agua. Pero en instalaciones exigentes hay que ir más allá y analizar también los impactos, temperatura, corrosión, atmósferas explosivas y demás condicionantes físicos del proyecto.
