La propagación de la onda sonora pocas veces se produce en espacio libre y con la atmósfera totalmente en calma. Los obstáculos físicos y los agentes atmosféricos (viento, lluvia, humedad) producen alteraciones en la trayectoria del sonido y en la transmisión de la energía, y no lo hacen igual para todas las frecuencias.
Reflexión del sonido
Al chocar la onda sonora contra una superficie una parte se refleja, otra se refracta y/o absorbe y otra se transmite. El sonido se refleja bien en superficies duras y rígidas, y mal en superficies porosas, blandas y deformables. Los materiales de paredes, techo y suelo de los recintos a sonorizar influyen mucho en la solución final adoptada. El vidrio, el mármol o el metal reflejan mucho el sonido y reducen la inteligibilidad del mensaje emitido. La madera, la tela o un falso techo de corcho absorben el sonido y facilitan la inteligibilidad. Las personas, muebles, asientos… influyen también y deben tenerse en cuenta en el cálculo de la sonorización.

En el esquema se observa el fenómeno de la reflexión:
- frente sonoro
- onda reflejada
- onda refractada
- onda absorbida
- onda transmitida
Refracción del sonido
En la atmósfera la variación de temperatura puede modificar la trayectoria del sonido. Los gradientes o variaciones en altura provocan desplazamientos del frente de onda hacia la zona fría.

Los sistemas de megafonía para sonorizar exteriores, como los de aviso general en pueblos, con los altavoces situados en el campanario de la iglesia, deben tener en cuenta sobretodo la refracción diurna; el desvío de la onda hacia el cielo puede provocar que parte del pueblo no reciba el mensaje emitido.
Difracción del sonido
El comportamiento de una onda sonora cuando se encuentra con un objeto depende de su tamaño, pero en general sufre una distorsión y se desvía hacia la parte posterior del objeto. Si el obstáculo es pequeño en comparación con la longitud de onda del sonido éste se transmite por difracción, pero si es grande en comparación con la longitud de onda del sonido aparecen zonas de “sombra” en la parte posterior del obstáculo.

Como un sonido está compuesto por múltiples frecuencias, el resultado final es que en la zona de sombra hay un margen de frecuencias (las más altas) que se atenúa. En función del tamaño del objeto, quedarán afectadas a partir de una frecuencia más o menos elevada.
El fenómeno de la difracción nos permite escuchar el mensaje con un recorte de las frecuencias más altas.
Efecto del viento
Normalmente la velocidad del viento es mayor a mayor altura. Si la onda sonora va a favor del viento se desvía hacia tierra, y si va en contra hacia el cielo.

La unión de los efectos vistos hasta ahora aconsejan, en sonorizaciones al aire libre, enfocar los altavoces hacia tierra y pensar en distancias cortas, al estar las distancias largas muy condicionadas por el aire, la temperatura y los obstáculos.

