En esta fase se establecen los espacios a sonorizar, se calculan superficies y volúmenes y se definen los materiales de cada superficie. En función de la complejidad del recinto se aconseja la realización de un proyecto con simulación en tres dimensiones a través de programas de cálculo acústico (por ejemplo el EASE, uno de los más utilizados).
Para espacios complejos normalmente es la fase más larga ya que exige introducir parámetros arquitectónicos de recintos no rectangulares, con todos sus elementos: columnas, ventanas, puertas...


