En la elección de los altavoces se deben tener en cuenta varios parámetros. En función de la aplicación final (palabra, música) exigiremos altavoces con una respuesta en frecuencia determinada, que a su vez incidirá en la cantidad necesaria dado que se ha de garantizar un nivel de presión sonora uniforme en todo el recinto. También el diagrama polar del altavoz elegido influye en la cobertura acústica, dado que los altavoces omnidireccionales cubren más superficie con menos unidades, pero normalmente con menor presión acústica.
El propio recinto impone unos parámetros físicos respecto el tamaño y formato del altavoz. A su vez los criterios mecánicos señalarán si han de ser de superficie o de empotrar, si van en el suelo, la pared o el techo.
Los condicionantes anteriores permiten la selección del tipo de altavoz más adecuado, que llevará al modelo concreto una vez analizados los aspectos estéticos y económicos. Será el momento de determinar la potencia necesaria para conseguir el nivel de presión sonora requerido y pensar en la distribución física final de los altavoces, su altura de instalación si se requiere, o en la conveniencia de realizar agrupaciones (clusters) para garantizar una cobertura acústica uniforme.


