Tanto en megafonía como en cualquier otra aplicación de audio (doméstico, estudios, directo...) el sonido pasa por tres fases: la captación y conversión a señal eléctrica, el tratamiento de señal y su amplificación, y la conversión de nuevo en presión acústica a través de los altavoces.

El estudio en detalle de todos los elementos que forman la cadena del sonido pasa por revisar dos conceptos importantes; la respuesta en frecuencia, que afecta a todos los componentes de la cadena, y la direccionalidad, característica de micrófonos y altavoces como transductores de energía electro-acústica.

