El recinto acústico modifica las condiciones de propagación del sonido. El sonido rebota en las paredes y las ondas se superponen unas con otras. Si las distancias son largas el tiempo que tardan los rebotes en llegar al oyente se perciben y aparecen efectos indeseables, como el eco y la reverberación, reduciendo la inteligibilidad. Influye el material de paredes, suelo y techo, así como el mobiliario y los propios oyentes, y exige una ubicación cuidadosa de los altavoces, un procesado de la señal de audio y una aplicación de potencia controlada.

Hablamos de tres tipos de campos:
- Campo directo es la zona en la que el sonido llega directamente al oyente.
- Campo reflejado es la zona en la que el sonido llega al oyente desfasado después de haberse reflejado en un obstáculo.
- Campo difuso o reverberado es la zona en la que el sonido llega al oyente después de múltiples reflexiones y sus desfases correspondientes.

